viernes, 4 de julio de 2008

Summer Edition - CAPÍTULO 6

-Escóndeme, tía- le grité a Nicole.
Mi amiga era mucho más alta que yo, así que cogí y me escondí tras ella.
-¿Qué?¿Qué coño haces tía?
-¡Qué esta ahí!
-¿Quién?
-No le conoces… es el chaval de gafas de la segunda fila, el de la sonrisa bonita. El freaky molón de la otra serie en el Crazy Creepshow (véanse entradas anteriores con el título MAX), con el que tuve un affaire.
-Nena, eso no fue un affaire ni fue nada, no te flipes. ¡Reléetelo!
-¿Le ves?- dije obviando que tenía razón con lo del affaire.
-No lo veo, así que sal de ahí detrás y preséntamelo, tía. Mantén la compostura.
Salí de detrás de Nicole, eso sí quedándome un poco en la penumbra para que John no pudiera verme.
-Vamos, sal de ahí, tonta…
-Ya voy, ya voy- dije oteando la zona dónde había creído verle…-Ah, creo que no es él…
-¿Estas segura?- dijo Nicole tirando de mí…
-No, no, no… no estoy segura- dije volviendo a esconderme en las sombras.
-¿Vas a estar así todo el concierto? Lo digo básicamente porque estás radiante hoy, estás muy guapa, en serio. Y además llevas un escote imponente al que nadie podría resistirse.
-¿He oído escote?- dijo un desconocido que teníamos delante dándose la vuelta.
-No tío, has oído Scotex, que necesito Scotex, que se me caen los mocos- le aclaré mientras me metía el dedo en la nariz.
El ser desagradable a veces resulta con los moscones. Pese a no tener demasiados hombres dónde elegir, aquel viejuno barbudo y su colega con pintas de motero que se habían dado la vuelta al oír lo del escote, no me convenían.
Al verme haciendo el obsceno gesto, se dieron la vuelta con caras de asco y ignoraron mi alabado escotazo.
Nicole fue a pedir a la barra del bar, mientras yo, sentada en el taburete, me ocultaba de miradas indiscretas y de mi inseguridad. Mi amiga volvió con un par de zumos: uno de piña para mí y otro de melocotón para ella.
Una vez estuvimos ambas sentadas a la mesa, proseguí a explicarle los sucesos que me habían acaecido aquella misma tarde.
Le expliqué que había fumado y que me había perdido en La Mitjana. Qué había tenido una revelación herbal por parte de un ent imaginario, qué había encontrado un muro cubierto y escondido no muy lejos del lugar y que tendríamos que ir a investigarlo.
Nicole me escuchaba atenta.
-¿Y ya esta?- preguntó.
-Sí- respondí mirando a otro lado.
-Y ¿quién te traía en coche?
-Ah, pues… bueno, va, te lo cuento, que coño- pensé que era lo mejor para evadirme tal y como estaba la situación. Además, así disuadiría a Nicole para que no me hiciera ir a saludar a John.
Mi tensión podía palparse en el ambiente: estaba en el mismo concierto que yo y no iba a atreverme a decirle nada.
-El tío este se llama Ángel Bendetta o algo así, un apellido italiano raro- aclaré- pero yo ya le he bautizado como Patrick Bateman.
-Ai va, como el de American Pshyco ¿Por qué?
-Verás, le he conocido hoy porque ha estado apunto de atropellarme…
-¿Con ese cochazo? Dudo que lo haya hecho aposta
-No, no, la culpa ha sido totalmente mía, ya sabes lo empanada que voy cuando fumo…
Me sentí observada por alguien o algo, pero me mostré indiferente atusándome el pelo.
-El tío me ha ofrecido llevarme a casa y como llegaba tarde porque habíamos quedado, pues he aceptado-proseguí.
Nicole iba asintiendo tras mis palabras, cosa extraña en ella, que nunca para de hacer preguntas mientras le narras unos hechos.
-Entonces, le he preguntado como se llamaba y me ha dado una tarjetita como las que llevan los yuppies de American Pshyco, donde pone su nombre y que es vicepresidente de no sé que empresa rara.
-Ui, que tío más raro ¿no?- dejo caer mi amiga.
-Pues sí…- dije mientras pensaba si contarle el incidente del cinturón. Opté por no hacerlo.
-No iba vestido como un yuppie, me he fijado ¿eh?- soltó al ver que no seguía contando nada- Era mono ¿verdad?
-Tengo su número de teléfono, ya le llamaré- zanjé la conversación.
Decidimos que teníamos que ir juntas a La Mitjana, a averiguar que se ocultaba detrás del muro o, si tal vez por el contrario, habían sido todo imaginaciones mías de fumadón.
Entonces los Mr.Hurricane Band interpretaron una versión de un tema de B.B King, Bad Case of Love.
La gente que me separaba de John pareció disiparse y le vi claramente. Sin darme siquiera cuenta, mis pies habían empezado a levitar hacía donde él se encontraba, pero me di media vuelta antes de llegar a mi destino.
-Tía ¿a dónde vas?
-No puedo saludarle…- dije entre dientes
-¿Por qué? Anda, no seas cría
-Porque esta con una tía…
-Igual es su prima…
-Una prima no se agarra así- dije mientras emulaba el abrazo en el que John estaba sumido cogiendo a la Nicole por la cintura desde atrás.
Mi amiga me miró compasiva.
-Esta bien, nos vamos- dijo mientras me acariciaba la cara.

martes, 1 de julio de 2008

Summer Edition - CAPÍTULO 5 (y por el c***...)

-¿Y tú?¿Cómo te llamas?- curioseé una vez pasada la tensión y direccionado el coche.
-Ángel- y dicho esto sacó una tarjetita blanca, perfectamente cortada, con una letra exquisita en tinta azul marino que ponía: ÁNGEL BENEDETTI Vice-president. Mergers&Acquisitions Dep. Invest Johnston Company.
-¿Italiano?- intenté averiguar absurdamente.
-Ya te he dicho que no era de por aquí…
El tío hablaba en castellano mejor que el mismísimo Góngora, no me tragaba que fuera extranjero.
-Gira ahora hacía la derecha, esa ya es mi calle…- le aclaré señalando sin dejar de cubrirme con el otro brazo.
-Mejor que subas a ponerte algo y luego vuelvas a por la bici…- propuso.
Subí a mi casa lo más rápido que pude, teniendo en cuenta que tenía que estar cubriéndome constantemente con alguno de los dos brazos.
No me quedaban pantalones limpios y no pensaba ir en chándal al Smiling Jack. Le mandé un mensaje al móvil a la Nicole, avisándola de que llegaría un poco tarde. Me puse un vestido monísimo con un escote extremo…
No me miré al espejo al salir, ya que estaba pendiente del tiempo que tardaría en llegar al concierto.
Bajé a por mi bici temiendo que Ángel, no contento con tener un vehículo como el suyo, decidiera robar el mío.
Pero no, el chico ya había sacado la bicicleta del coche y me esperaba sonriente…
-Ehm… esto… ¿eres Amalia?- me preguntó con los ojos chispeantes de deseo mirándome el escote.
-Sí… ¿me devuelves mi bici?- dije sin dejar de sonreír incómodamente.
-Vaya, te has puesto muy guapa… ¿Vas a algún sitio? ¿Quieres que te lleve?- interrogó.
Pensé fríamente. Si Ángel me llevaba, no tendría que caminar y llegaría menos tarde a la cita con mi amiga.
-Sí, vale, espera que deje la bici…- contesté como súper segura de mí misma, haciendo uso de mis escasas dotes teatrales…
-Bueno, sólo si tú quieres, claro… - me había pillado.
El tío sabía que no me fiaba ni de él, ni de su coche, ni de su sombra siquiera. La sombra de un ser, siempre dice mucho de él: si no tiene a) o es Peter Pan, b) es un vampiro o c) no es.
Me alejé yendo hacía el parking de mi casa para aparcar mi bicicleta y salí a toda prisa para no hacer esperar a Ángel más tiempo del necesario.
Me monté en el coche y contuve la respiración.
-Tranquila, relájate, soy inofensivo…- dijo el chico para tranquilizarme.
-Nadie es inofensivo con un coche como el tuyo- le aclaré.
Estaba flirteando con mi nuevo conocido sin darme apenas cuenta… ¿Me gustaba? ¿Me creaba curiosidad o sólo quería hacerme la interesante para pajarearme un poco?
Empecé a pensar que inconscientemente había estado seduciendo al pobre chaval: mi pose de diva dislocada frente al morro del Honda, mis atenciones a su coche, quedarme dormida con toda la tranquilidad del mundo en su presencia, el accidente con el cinturón…
-En realidad no me llamo Amalia…- me avergoncé un poco.
-Me lo suponía… ¿A dónde te llevo?- dijo colocando las manos sobre el volante.
Le guié por las calles hasta el Smiling Jack.
Nicole estaba en la puerta con su móvil en la mano, esperando una llamada, con cara de ansia.
Bajé del coche como si fuera una starlet del celuloide. A mi amiga se le cayó la boca al suelo de envidia…
-¡Pero qué cochazo!- exclamó al verme.
Me acerqué a la ventanilla para despedirme de Ángel.
-Bueno, yo me quedo aquí, que hacen un concierto… Gracias por todo.
-Eh, esto… mi número de teléfono esta en la tarjeta que te he dado antes… llámame algún día… si quieres- dijo bajando la cabeza tímidamente.
En aquel momento, el chico frío y arrogante con el que había compartido parte de la tarde, me pareció tierno y vulnerable como un pequeño ratoncito.
Nos dijimos adiós y el Honda Civic rojo se perdió en el horizonte.
-Tía, ¿dónde has estado?- me increpó la Nicole.
-Por ahí…- fue lo más rápido que me salió decir para resumir la tarde psicotrópica.
-Pues tienes algunas magulladuras y vas llena de tierra… incluso tienes barro en la cara…
-¿Enserio? Límpiame, límpiame, límpiame…
Que imbécil me sentía ahora que sabía que tenía barro en la cara. Había quedado fatal delante de Ángel. El intento de flirteo se me antojó en mi cabeza como un gag de Mr.Bean.
Con las prisas, me había dado tiempo de vestirme, pero no de asearme un poco…
Entramos dentro del Smiling Jack. El concierto aún no había empezado. Tocaban los Mr. Hurricane Band. Fuimos al baño a que Nicole me adecentara un poco.
Cuando salimos del inodoro, ya había algo de público y, allí, en una de las mesas con taburetes más próximas al escenario, me pareció ver a John.